Tia Vicenta

Reglamento general de viudas, 1960

Reglamento general de viudas, Tía Vicenta, 1960

Reglamento general de viudas

Art. 1 –Reconócese en todo el territorio de la República la existencia legal de las siguientes categorías de viudas:

Categoría A: Viudas viudas, o sea viudas con no menos de 29 años de ejercicio.

Categoría B: Viudas hasta por ahí no más, o sea, viudas alegres.

Categoría C: Viudas horrorosas, o sea, viudas de maridos que pasaron a mejor vida.

Categoría D: Viudas monísimas, o sea viudas de maridos que cometieron la estupidez de morirse.

Art. 2 –Las viudas, cualquiera fuere la categoría a la que pertenezcan, no podrán practicar el espiritismo, salvo que se afilien a la Unión Cívica Radical Intransigente.

Art. 3 –Las señoras que contrajeran la costumbre de enviudar, no serán molestadas por sus opiniones ni privadas del derecho de repetir las nupcias cuántas veces lo creyeran convenientes. En el peor de los casos, podrán las autoridades judiciales disponer una discreta autopsia del último finado.

Art. 4 –Toda viuda que volviere a casarse sin el consentimiento expreso de las hermanas del primer marido, se considerará una pérdida.

Art. 5 –Las señoritas de cierta edad a quienes se les hubiera muerto su novio, también de cierta edad, gozarán de la prerrogativa de usar un prendedor con la miniatura del referido caballero, al igual que las viudas de la categoría A del Art. 1

Art. 6 –El caballero que se hubiere casado con una viuda horrorosa (categoría C), y una vez enviudado de la misma, se casare con una viuda bonísima (categoría D) será tenido como pasado a mejor viuda.

Art. 7  –Cuando una viuda, que, casualmente, fuera ama de casa, se encontrase en la calle con el capitán Alsogaray, podrá dirigirse a éste con las cuchufletas que son de rigor, sin perjuicio del derecho que asiste al genial economista de hacerse el sordo, a ver si la señora termina disolviéndose pacíficamente.

Art. 8 –Las señoras decrépitas o simplemente feísimas, cualquiera sea su estado civil, serán consideradas viudas, porque para el caso es lo mismo. Exceptúase de la presente disposición a una señorita amiga del doctor Alfredo Palacios, que está muy, pero muy bien, y que, además, se la pasa estúpidamente gritando “Frondizi debe renunciar” y “El Gobierno de la Corte”.

Art. 9 –Acuérdese el título de doctor a las viudas que tengan no menos de siete hijos, 42 nietos y 11 bisnietos, todos argentinos nativos.

Art. 10 –Las viudas que se encontraren en mal estado de conservación, serán decomisadas, levantándose, en cada caso, la correspondiente acta, e imponiéndose a sus tenedores las multas de ley, conforme a la siguiente escala:

Viudas con perrito blanco que se llama Lulú ……………………………………………………………………………………….. $200.000

Viudas turulatas, con sobrinos carreristas …………………………………………………………………………………………..  $100.000

Viudas sordas, que preguntan todo …………………………………………………………………………………………………….. $80.000

Viudas que no se olvidan de felicitar a “La Nación” y a “La Prensa” en sus respectivos aniversarios ………….. $50.000

Viudas cívico – independientes……………………………………………………………………………………………………………. $20.000

Art. 11 –Las viudas decomisadas con virtud de lo dispuesto en el artículo anterior, serán inmediatamente incineradas, salvo que optaren por dejar el país y recluirse en Torremolinos, para hacer compañía al viejo General.

Art. 12 –Las viudas alegres que por cualquier circunstancia concurrieren a una fiesta, sea con motivo de un velorio, de un casamiento, de un cabo de año, de un compromiso o de una primera comunión, procurarán, especialmente, rodearse del mayor número posible de caballeros invitados, a fin que, terminada la reunión y vuelto cada cual a su casa, las correspondientes esposas de los citados caballeros armen a éstos una de patadas y de portazos que bueno, bueno.

Art. 13 –Las acciones privadas de las viudas están reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados, a no ser que se trate de acciones de una compañía investigadas por el diputado Rodríguez Araya, en ejercicio de funciones que le son privativas.

Art. 14 –Las viudas podrán agremiarse y constituirse en sindicatos, que, acto seguido, serán intervenidos.

Art. 15 –Institúyese el Día de la Viuda, durante el cual se recolectarán fondos en todo el territorio de la República a favor de las viudas venidas a menos y que conserven su buena presencia. Sin prejuicio de ello, se dictará el 80% del producido de la recaudación para consolar a la UCRI. De todos modos, se llevará adelante el Plan Económico.

Art. 16 –Las viudas están obligadas a guardar dos años de luto por sus maridos, salvo que hiciere mucho calor, en cuyo caso podrán exclamar, por ejemplo: “¡Ufa con el negro!”, adoptando de inmediato las medidas conducentes al golpe de Estado.

Art. 17 –Cuando una viuda que hubiere votado a la UCRP se encontrare con una viuda intransigente, se abstendrá de dirigirse a ella con expresiones tales como “¿Y qué tal?” o “¿Qué se dice?”.

Art. 18 –Las señoras divorciadas que se enteraren repentinamente de que han quedado viudas, no podrán salir a la calle gritando “¡Peeerón!, ¡Peeerón!” ni entregarse en público a otras entusiastas manifestaciones. La presente disposición regirá durante la vigencia del Plan Conintes, más conocido por el nombre de Estado de Derecho Cosí Cosí.

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“Reglamento general de viudas” publicado en la página 27 de la revista Tía Vicenta (Año 4 Número 140) el sábado 9 de abril de 1960.

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