Tia Vicenta

Editorial: Noche de Reyes, Tía Vicenta, 1960

Editorial Noche de Reyes

Noche de reyes

Hoy no queremos hablar de política. Mañana es día de Reyes y no es nuestra intención amargarnos. Hablemos, pues de los Reyes Magos. La noche del 5 de enero, suben a sus camellos los Reyes Magos Melchor, Larcher y Rodríguez Araya, y dejan juguetes a todos los niños buenos del mundo: una acusación de caduco dentro de un zapatito, o una charretera, o un tambor, o un tanque, o un ascenso al grado inmediato superior, o una denuncia de contrabando, o un planteo, o una chatarra, o una acusación de caduco otra vez.

Ningún niño argentino se quedará sin su juguetito: ni Perettito, ni Zavalita Ortiz, ni Alfredito Palacios, ni Alvarito, ni Arturito. Ni siquiera los niñitos concejales, que tan mal se han portado durante el año 1959. ¿Qué han hecho de bueno los niños concejales el año pasado? ¿Acaso se han preocupado por dotar de un nombre importante o histórico a los innumerables baches con que cuenta nuestra ciudad y alrededores? Si los monumentos, las calles, las plazas, los paseos, y los museos tienen sus nombres, ¿por qué no los van a tener los distintos baches de nuestra metrópoli?

El bache de la izquierda de la avenida Corrientes frente al Nº 1837, podría llamarse, por su importancia, Bache Revolución Libertadora. El bache de la Avenida La Plata frente al Nº 3240, podría llamarse Bache Reforma Agraria. El situado frente al paredón de Obras Sanitarias, Bache 16 de Septiembre. El situado frente a la Facultad de Ingeniería, Bache Donald Richter. El ubicado en las calles Posadas y Ayacucho, Bache Augusto Bonardo. El situado al lado del edificio de la C.G.T., Bache Ley de Asociaciones Profesionales. Y el que está colocado frente al Ministerio del Ejército, Bache General Toranzo Montero.

De esta manera podría aliviarse considerablemente el trabajo agotador de los Reyes Magos de individualizar en pueblos y ciudades las casas en donde hay niños. Podría entregarse un plano a los Reyes Magos indicando, por ejemplo, que el niño Alfredito Palacios vive frente al Bache Thelma Carló, entre los Baches Aé, Aé y Egle Martin; y que el niño Arturito vive frente al Bache Planteo, entre los Baches General Aramburu y Samuel Schmuckler.

Ahora bien. Nosotros sabemos que en nuestro país se está realizando firmemente y con positivo éxito el Gran Cambio. ¿Por qué razón, ya que con el Gran Cambio cada vez nos acercamos más a nuestro amado Estados Unidos de Norteamérica, no eliminamos por derecho a los tradicionales Reyes Magos, y los suplantamos por Santa Claus, personaje que reparte juguetes únicamente a los niños de Estados Unidos y demás países de habla inglesa?

Ya sé que a Alsogaray no se le puede exigir todo de golpe. El Gran Cambio, si bien firme, no puede hacerse apresuradamente. Porque si Alsogaray elimina a los Reyes Magos Melchor, Larcher y Rodríguez Araya, ¿no ordenará Larcher un movimiento envolvente de tanques? ¿No lo acusará desde un teatro el rey Rodríguez Araya de caduco y lo retará a un duelo de mariscos?

Nosotros no lo sabemos. Pero dejemos que Alsogaray resuelva a su manera este problema, y mientras tanto pongamos nuestros zapatitos en la ventana con la esperanza de que los Reyes Magos, o Papá Noel, o Santa Claus, o el comandante Uturunco, o quien sea, nos pongan dentro el medio aguinaldito que nos deben.

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Nota editorial titulada “Noche de Reyes”, publicada en la revista Tía Vicenta (Año 4 – Número 126) el martes 5 de enero de 1960.

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