Tia Vicenta

Los estrenos de mi barrio, César Bruto, 1958

estrenos Cesar Bruto

el geFe

Esta película hablada en argentino se inicia con los altoparlantes de un camión que gritan aquella canción tan hermosa que decía: “Por 4 días locos que vamos a vivir, por 4 días locos te tenés que divertir…”, o sea quenseguida el público del biógrafo piensa que le van a dar una linda comedia musical alegre y jocosa, y se acomoda arriba de su butaca para pasar un rato feliz. Pero…¡”lasiate oñisperanza vui quentrate”, como dice un cartelito colocado en la puerta de una piseríA de mi barrio!

Por lo pronto, nos encontramos con un muchacho de familia que discute con su padre, también de familia, y palabra va y palabra viene nos enteramos que al viejo no le gusta la música quintar por la ventana —¡medio histérico el viejo ese!—, y quel hijo no quiere trabajar ni estudiar nada… ¡Y entonces el muchacho agarra y se afilia a una banda de fasinerosos, y es así como conoce al gefE —mozo elegante, atleta, simpático, ingenioso, desenvuelto y atrevido—, o sea que muchachito de familia encuentra en él todo lo que no tiene su padre —anciano resongón, débil, arruinado, bilioso y  desanimado—. ¡Quién sabe cuántos jóvenes contemporáneos salen a buscar gefeS en el ojo ajeno, porque les falta la viga de un gefE en el propio!

Enseguida vemos como el muchacho de buena familia se deja caer con todo el equipaje de los sentimientos emotivos albergados en lo más hondo de su afligido y triste corasón por el tobogán de la delincuencia juvenil, “la cual delincuencia juvenil es un grave problema de posguerra, no sólo en los países que tuvieron guerra sino también en una nación grande y  progresista como la nuestra, abierta a todos los hombres de buena voluntad que quieran abrir con el filo de su herramienta la tierra generosa que le brinda los ricos frutos del país, cantando un himno de paz, alegría y libertad de prensa…” (1).

Y el muchacho abandona el ejenplo que le ofrecen los cuadros de sus antepasados colgados de las paredes austeras de su casa señorial, y sentrega por completo al gefE, , al conductoR, al lídeR, al cubillO, al blablablA, al guapO y otras yerbas, aconpañándolo en sus robos, estafas, hurtos, orgías y canalladas. Todo lo cual sería muy lindo por un lado, porque proporciona dinero, garufas, buena comida, ratos de ócio y mujeres de destacado físico, si no fuera porque la policía se mete a cada rato a buscar pelos en la leche, metafóricamente hablando.

Hasta que un día al gefE se le va la mano y de una trompada ocasiona el fallecimiento violento de una desas desdichadas mujeres cuya carne apetitosa sólo sirve para saciar los bajos instintos que se albergan sinuosos en el alter ego de los hombres que no tienen fronteras morales ni diques de contención para sus deseos salidos de madre. —¡Oh, madre, cómo se usa tu nombre para ocultar siniestras intenciónes!—. Y entonces toda la banda cae presa en las garras de la policía, la cual puede ser tardía, pero es segura, y siempre en el cine los heroicos vijilantes derrotan a los pistoleros tanto aquí como en norteamérica.

Y, cuando están presos, el tremendo gefE se achica como un libro en tradusión mejicana, llora, suplica, gime, se arrastra, clama, aúlla, implora y se desinfla, ya sea como gefE, como hombre, como conductoR, como lídeR, como cudillO, como blablablA y como guapO. Y si no fuera porque lo tienen preso, buscaría asilo en cualquier cañonera al paso. O sea que al verlo así el joven de buena familia lo desprecia y se le va de la comisaría a buscar otro gefE que le venga bien.

Moraleja: Hay que tener cuidado, porque los gefeS vienen muy malos, hoy en día.

de un discurso pronunciado recientemente en la cámara baja.

///

Los estrenos de mi barrio es una sección de la revista Tía Vicenta publicada en la página 27 (Año 2 Número 65), el martes 4 de noviembre de 1958.

Compartir en:

2 thoughts on “Los estrenos de mi barrio, César Bruto, 1958

Responder a Fundación Landrú Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *