Tia Vicenta

La cárcel de papel, Jordán de la Cazuela, 1959

La cárcel de papel 1959

Y VISTOS para dictar sentencia en la querella promovida por sustitución de persona, confusionismo histórico, comunismo, vicecomunismo, criptocomunismo, quédantismo, asesoramiento petrolero, oficialismo, espíritu de venganza, ambición desmedida, caos político y porvenir más que dudoso, contra el ciudadano Rogelio Frigerio, de profesión sus gestiones.
OIDAS la acusación y la defensa y teniendo en cuenta las declaraciones de los testigos (incluida la de un Coronel, que declaró por oficio) y demás pruebas reunidas en autos.

CONSIDERANDO:

Que no es verdad que el incoado sea la misma persona que, apoderándose de su nombre, fecha y lugar de nacimiento, estado civil, sí lee y escribe sabe conducir automóviles, sabe nadar, matrícula individual, nº de la Cédula de Identidad, domicilio, señas particulares e impresión dígito pulgar derecha, dirigió la revista “Qué” durante los luctuosos años de la Segunda Tiranía, calificación ésta que ya se encuentra apelada ante la Corte Suprema de la Historia, la cual se pronunciará uno de estos días devolviendo el expediente al Inferior a fin de que previamente se pronuncie el Tribunal de las Generaciones Venideras:
Que, de todas maneras, aunque se tratara de la misma persona (como efectivamente parece que se trata), la cosa no tiene mayor importancia, porque la cuestión es pasar el rato:
Que tampoco es tampoco es cierto que el inculpado haya sido (como efectivamente parece que lo fue), tampoco corresponde poner el grito en el cielo, porque, como dice Carlos del Peral, ¿quién no es agente de Moscú?;
Que, dando un ejemplo de auténtico desprendimiento ciudadano, cuando vio seguro el triunfo del Dr. Frondizi se alejó de la dirección “Qué”, dejándola sucesivamente en manos de Marcos Merchensky, de Raúl Scalabrini Ortiz y de Mariano Montemayor, negándose a intervenir para nada en la conducción de la revista;
Que cada vez que el Dr. Frondizi le decía: “Mirá, Rogelio, haceme la gauchada” pidiéndole la inserción de una nota favorable a su política petrolera, el prevenido le respondía, según los casos: “A mí no me metás, Flaco; ya sabés que yo ahí ni pincho ni corto. Dirigite a Marcos” o “dirigite a Raúl” o “dirigite a Mariano”;
Que tan gallarda conducta le valió no sólo la admiración cívica del Excelentísimo Señor Presidente de la Nación sino también su designación como Ministro Asesor en el ramo de los Minerales Líquidos Inexplotados Que se Encuentran Bajo el Suelo (MLIQSEBS), lo que pone de manifiesto la confianza en él depositada por las autoridades legalmente constituidas;
Que, movido de un alto espíritu de patriotismo y renunciamiento republicano, resignó su cargo cuando comprendió que alguien estaba empeñado en moverle el referido suelo;
Que es inexacto que en tal oportunidad dijera en rueda de periodistas: “Esta me la pagan”, siendo que formuló tal declaración en rueda de amigos, como lo asevera el testimonio irrecusable del Dr. Alejandro Gómez, presente en esta última rueda y Vicepresidente a la sazón de la República;
Que es asimismo inexacto que aspire a ocupar este último cargo, hoy vacante por renuncia espontánea del prócer antes nombrado;
Que, consecuentemente, no es verdad que mantenga diarias conferencias telefónicas con el Monstruo Sangriento de Ciudad Trujillo encaminadas a obtener para sí los votos de sus queridos partidarios;
Que si es cierto que el incoado habla día por medio con el General, lo hace sólo con el filantrópico fin de interesarse por la salud de los perritos bandidos que comparten con dicho jefe superior de las Fuerzas Armadas el amargo pan del destierro;

PERO CONSIDERANDO:

Que quién sabe si el Raimundes Verde lo va a dejar subir a la Vicepresidencia;
Que, aunque contara con los votos de los incondicionales de la Segunda Tiranía, necesitaría sumar a ellos los de las huestes de Marcelo Sánchez Sorondo y Juan Carlos Goyeneche, cosa que por el momento no está muy clara que digamos;
Que, en lo que a Goyeneche se refiere,  las compañías petroleras norteamericanas exigirán su abdicación de Virrey en el Exilio, lo que automáticamente determinaría el alejamiento de Sánchez Sorondo, con la consiguiente confusión electoral y el consiguiente duelo entre ambos tribunos:
Que no es posible admitir que por un Vicepresidente más o menos pueda la Nación sumirse en el horrendo luto que significaría la muerte de cualquier de ellos, estando como estamos tan contentos conformes con el brillante interinato del Senador Guido;
Que, vigente el Plan de Austeridad debido a la genial iniciativa del Presidente Frondizi, el inculpado no puede ofrecernos ni siquiera un mal rentado puestito de Subsecretario de algo;
Que, en tales condiciones, el referido incoado carece de todo interés nacional y popular.

POR TANTO, el Alto Tribunal de la UES (Unión de Estadistas Sindespacho), constituido por los Sres. Horacio Thedy, Adolfo Silenzi de Stagni, Leónidas Barletta, Juan Pablo Oliver, Ricardo Peralta Ramos (se borró a último moento), Juan C. Cuaranta, Alicia Moreau de Justo, Américo Ghiodi, Elena Kufa, Carlos Sánchez Viamonte, María Rosa Oliver y Francisco Manrique, condena al ciudadano Rogelio Frigerio a siete días de cárcel, con la accesoría de que deberá observar buen comportamiento.

Dado en la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Aire, a 27 de Enero de 1959, año I de la Austeridad.

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“La cárcel de papel”, de Jordán de la Cazuela: sección de la revista Tía Vicenta (Año 3 – Número 77) publicada el martes 27 de enero de 1959.

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