Tia Vicenta

Personajes: Jacinto W., el reblan, 1958

Jacinto W.

—¡Churrascas! ¡Yo quiero mujeres churrascas! —dijo a gritos Jacinto W., el reblandecido—. Tráiganmelas a Isabel Sarli, a Natalie Wood, a Rommy Schneider, a Brigitte Bardot y a Verónica Lake! ¡Tráiganmelas a todas las churrascas!

—¡Qué antigüedad! —comentó fastidiada Stella Maris, la sobrina del reblan—. Ahora se dice churros.

—¡A la isla Bikini! —dijo el decrépito sacándose toda la ropa y quedando completamente desnudo—. ¡Yo quiero ir a bañarme desnudo a la isla Bikini!

—¡Por favor, vístase, que recién acaba de salir de una gripe! —le dijo el ama de compañía—. No olvide que todavía está convalesciente.

—¡Untura blanca! —exclamó el caduco saltando ridículamente—. ¡Pónganme untura blanca, cataplasmas y sinapismos! Y con un vaso de licor de las Hermanas, termino de curarme, tralaralará.

—Tranquilo, tranquilo que esta tarde tiene sesión —lo calmó el ama de compañía—. Usted lo único que tiene que hacer es descansar y quedarse tranquilo.

—¡Qué tranquilidad ni tranquilidad! —saltó el veteje haciendo sonar unas matracas—. ¡Me gusta el ruido! ¡Me gusta la chacota! ¡Me gusta la jarana! ¡Vamos todos a bailar desnudos a Reviens! ¡Vivan los vejetes verdes y libertinos! ¡Hay cariño o no hay cariño? Tururú, tururú.

De inmediato el reblan encendió su Ken Brown y puso los últimos long-plays que había comprado en la casa Disc Club.

—¡Estas sí que son músicas! —chilló el desvanecido mental tomando a su ama de compañía por la cintura y bailando como un enloquecido—. ¡Chipichipis, joropos, ulelolais y calypsos! ¡Big apple, a tisket a tasket y Carioca! ¡Tres hurras por las rumbas!

—Por favor, Jacinto W., que puede fatigarse —dijo desesperada el ama de compañía—. Ahora, a ponerse el babero que tiene que tomar su jaleíta real.

—¡Eso es! —chilló el caduco—. ¡Jalea real, nueces, mariscos y apio! ¡Quiero mejillones y calamaretis! ¡Y después, a bajar la comida con jugando con el hula-hula!

Una vez alimentado, el ama de compañía visitó a Jacinto W. con un impecable traje oscuro, le colocó los lentes para leer y le quitó las bigoteras. —¡Nada de ropa oscura! —gritó el reblan con voz cascada—. ¡Blue jeans y remera! ¡Basta de ropas serías y antiguas! ¡Vivan las remeras, los chalecos a cuadros y la jarana! ¡Al piringundín! ¡Yo quiero ir a lo de Hansen!

—¡Que antigüedad! —exclamó Stella Maris, su sobrina—. Ahora la gente va a bailar a Sunset.

El ama de compañía introdujo como pudo a Jacinto W. en el auto, y el chofer lo llevó al Congreso.

—¡A Villa Cariño! —chilló el vejete—. ¡A Villa Cariño a vejar a Thelma Carló!

Una vez llegado al Congreso, un secretario lo acompañó hasta el recinto de la Cámara de Senadores.

—Pase, pase, señor senador. Recién a comenzado la sesión —le dijo el secretario a Jacinto W.

Y mientras un senador hacía uso de la palabra, Jacinto W. oprimí contra su pecho la foto de Ann Sheridan, sin poder impedir que un hilito de baba le cayera de la boca y corriera por su flamante babero celeste.

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Dibujo y texto de Landrú publicado en la página 23 de la revista Tía Vicenta (Año 2– Número 72) el martes 23 de diciembre de 1958.

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4 thoughts on “Personajes: Jacinto W., el reblan, 1958

  1. Un genio Landru, me esta haciendo ir al pasado. Tengo en el baúl de los recuerdos una nota de Tia Vicenta, donde aparezco, trabajaba en Automóviles Alvear, Callao y Alvear y un muchacho de apellido Cuneo me hizo esa notita, para mi fue Gloriosa…!!! Salir en esa revista fue lo mas….!!!!
    Gracias por los recuerdos.
    Susana Ares

  2. Seguramente algunas palabras y/o términos como los lugares mencionados en esta historieta no sean entendidos por las actuales y nuevas generaciones porque fueron el emergentes de una época que si hemos vivido nosotros los que peinamos canas (o los que ya no tienen nada que peinar), y que Landrú en Tía Vicenta nos divertía y también nos hacía pensar sobre todo en los gobiernos de facto que se encargaron de censurar muy a menudo. Pero si aún el contenido mantiene su esencia trascendiendo en el tiempo.

    • ¡Muchas gracias por el comentario, Osky! A través de este blog seguiremos recordando el contenido de la revista Tía Vicenta. ¡Saludos!

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