Tia Vicenta

Personajes: El señor Porcel, 1957

El voto del señor Porcel

EL VOTO DEL SEÑOR PORCEL

El señor Porcel fue a la mesa donde le tocaba votar.
El presidente firmó el sobre, se lo entregó y le dijo:
-Puede pasar al cuarto oscuro.
-¿Al cuarto oscuro? -preguntó asombrado el señor Porcel- ¿Y por qué oscuro? ¿Todavía siguen los cortes de luz? Yo creí que con la anulación de las concesiones a la C.A.D.E. no habría más apagones.
-No -explicó el presidente de mesa, sonriendo–. Le decimos cuarto oscuro, pero en verdad está iluminado.
-¡Fraude! -gritó el señor Porcel- Si el cuarto es oscuro, no puede estar iluminado.
-Es que se le dice oscuro por costumbre -respondió con calma el presidente-. Es oscuro, pero hay luz.
-¿Así que usted para decir una cosa dice otra?- protesto el señor Porcel -¡Es extraño! Porque entonces, según usted, si yo quiero votar por los intransigentes tengo que votar por los del pueblo.
-No, no -balbuceó el presidente, que comenzaba a confundirse.
-Si usted quiere votar por los intransigentes, debe poner una boleta intransigente.
-Pero da la casualidad de que yo soy demócrata cristiano. Y porque a usted se le ocurra, por más presidente de mesa que sea, no voy a votar a Frondizi siendo demócrata cristiano, en un cuarto oscuro que está iluminado.
-Pero… ¿qué dice? -tartamudeó el presidente-. Si me dice por quién va a votar, tengo que anular su voto.
-¿Qué va a anular mi voto? -rugió el señor Porcel- ¿Qué voto? Si yo todavía no he votado. ¿Cómo voy a votar en una mesa donde los cuartos oscuros tienen luz?
-Pero es que…
-¡Pero un demonio! -grito el señor Porcel perdiendo la paciencia-.
– Ya estoy asqueado del fraude. Ustedes, los políticos, son todos iguales. Por mi que ganen los intransigentes, los del pueblo o los socialistas, que es lo mismo. Pero lo que es yo ni aunque me maten voy a votar en un cuarto oscuro iluminado. Me iré a otro lado.
Y el señor Porcel fue a otra mesa, se acercó a un fiscal con una boleta en la mano, y le dijo:
-Le cambio esta boleta demócrata cristiana que tengo repetida por dos votos en blanco.

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Dibujo y texto de Landrú publicado en la página 13 de la revista Tía Vicenta (Año 1 – Número 2) en agosto de 1957.

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