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Cartel Vote Tía Vicenta la revista del nuevo humor Landrú

 ¿Por qué edite la revista Tía Vicenta?

Corría el año 1957. En varias oportunidades había comentado con un primo mío, Ernesto Colombres, que me gustaría editar una revista de humor, ya que los dibujos que publicaba semanalmente en Vea y Lea, Mundo Argentino, Rico Tipo, Pobre Diablo, Avivato, etc., consideraba que tenían bastante éxito. Además, la revista que tenía en mente era totalmente distinta a las publicaciones humorísticas que circulaban en esa época. Ya como a partir del año 1955 el país se había politizado al máximo, sobre todo en el año 1957, en que se realizaron las elecciones para convencionales y estábamos en vísperas de elecciones presidenciales, consideré que era el momento de sacar una revista de humor político y de actualidad, ya que el país carecía de un medio similar. la última publicación de este tipo había sido Cascabel, clausurada en el año 1946. Por lo tanto creía que una revista de humor político, llevando el disparate y el absurdo, que es el humor que yo hago, al terreno de la actualidad y de la política podría tener éxito. Yo ya había incurrido en este tipo de humor, muy brevemente, en los años 1945/1946 en Cascabel. Y a partir de septiembre de 1955, en la revista Vea y Lea, con una sección que se llamaba Las Grandes Encuestas de Vea y Lea, donde aparecían los personajes políticos de la época formulando inusitadas y disparatadas declaraciones.

Mi idea era editar un publicación donde se hicieran chistes sobre un político o un hecho, y no en contra. pero como el humor siempre es una crítica, la revista, si le daba un espíritu y una línea de humor homogénea, era difícil que fracasara. El problema era buscar humoristas políticos, porque en el país no había en esos momentos. Como mi primo, Ernesto Colombres me avisó que había interesados en financiar la revista que tenía en mente, se concertó una entrevista, firmé contrato, se fundó la editorial NOPRA, llamé a Carlos Peralta (Del Peral), le conté mi proyecto y le propuse ser jefe de redacción.Mi idea era no poner trabas a los colaboradores. A cualquier persona que cayera a la redacción no le preguntaba sus ideas políticas, y se le publicaban sus trabajos con una sola condición: de que fueran buenos, que estuviesen dentro de la línea de Tía Vicenta y que no embanderara a la publicación en ninguna tendencia.

Bautizada con el nombre de Tía Vicenta, en homenaje a mi tía Cora (tía abuela materna), el primer número casi íntegramente lo hice yo, con una colaboración de Del Peral. Pero de inmediato comenzaron a caer los primeros colaboradores: Faruk, Bayón, Siulnas, Basurto, Sófocles, Sofo (Sofovich), Ignacio B. Anzoátegui, Jordán de la Cazuela, Garaycochea, etc. El diagramador fue Eugenio Javier Arizmendi y la secretaria Esther Linares (luego ocupó funciones de diagramadora y correctora). Más tarde entraron otras secretarias: la checoslovaca Elena Kufa y Olga Argiz, y el diagramador Sergio Pinto.

Tía Vicenta (cuyo slogan era”La revista del nuevo humor”), trataba de no dar a la política ni a la economía más importancia de la que tenían. Y con las bromas y chistes pretendía disminuir tensiones y limar asperezas. Muchos lectores trataban de ponerle un sello, de ubicarla políticamente y de adivinar a qué tendencia pertenecía, pero como Tía Vicenta siempre fue ecléctica, la acusaban indistintamente de ser gorila, peronista, izquierdista, derechista, nacionalista, demócrata cristiana, radical, frondizista, militarista, socialista y hasta pro yanqui.

Paulatinamente fueron incorporándose otros colaboradores, como Jaime Potenze (Vagabond Jim), Irañeta, Vilar, Aboy(Drácula), Quino, Manucho, Jaime Botana (jaime Botanilla), Copi, Kalondim Oscar Blotta, Julián Delgado, (Julián Jota), Titetein (Enrique Silberstein), Dalmiro Sáenz (Trescatorcedieciseis), Marcos Martínez, Aldo Camarotta, Roberto Maidana (Chacato), Julio Lagos, Ignacio Covarrubias, Mariano Perla, César Bruto, Angel Cotta, etc.

La revista pasó por varias etapas. Primero apareció sola (editada por NOPRA), luego mis socios vendieron sus partes a la editorial Haynes, empresa que editó Tía Vicenta a partir del año 1960. En el año 1964 apareció como suplemento dominical de humor del desaparecido Diario El Mundo, hasta el cierre de la revista por orden de Onganía en el año 1966. Fue suplantada por María Belén y luego, por Tío Landrú. Reapareció después como suplemento del Diario Prensa Libre. 

Entre las secciones más destacadas de la revista figuraron: La Cárcel de Papel; El señor Porcel; Landrú se fue a la Guerra; Chácharas, Retruécanos y Chascarrillos; Humor Negro (Drácula), la Familia Cateura; Rogelio, el hombre que razonaba demasiado; El Rincón de los reblandecidos (Jacinto W); La página del Barrio Norte (María Belén y Alejandra); Mirna Delma, una señorita cursi, El Detective Cuculiu; Diálogos Socráticos del Fogón; La Familia Siniestra; Pensamientos para Ejecutivos; prodigas Periodísticas; Juegos y Pasatiempos Políticos; Canciones Ilustradas con Fotográficas (lo que canta Tía Vicenta); Sección de fotos antiguas; Noticiero Tía Vicenta; Publicidad Caduca; Fábulas y Críticas cinematográficas a cargo de César Bruto, etc.

Estas secciones fueron muchas veces comentadas por el New York Times y por las revistas Time y Life. Tía Vicenta fue considerada una de las mejores seis revistas de humor político del mundo (la única en América Latina) en el libro The Naked Emperor: An Anthology of International Political Satire, de Barbara Fultz, Pegasus, 1970.

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