Tia Vicenta

Mi vida, o la razón de Tía Vicenta, 1958

NACIMIENTO

NO RECUERDO bien di nací un miércoles a las 13, o un 13 a las miércoles, aunque posteriormente, gracias a investigaciones efectuadas por el historiador Grosso Chico, se estableció que el día exacto de mi nacimiento fue el 13 de agosto de 1892, a las 18, ni un minuto antes ni un Aramburu después.

 

MI PRIMERA PALABRA

¿Cuáles fueron mis primeras palabras? ¿Qué fue lo primero que dije al nacer? ¿Da, tu-tu, mi o pi-pi? Según el nombrado Grosso Chico dije tu-tu, a lo que se opuso Ricardo Levene, quien manifestó que mis primeras palabras fueron pi-pi.

Estas afirmaciones puedo yo desmentirlas categóricamente, pues recuerdo con claridad que mi tía abuela Ramona me dijo que la primera palabra que yo pronuncié al nacer fue Schmuckler, en homenaje al señor Frigerio.

 

PRIVACIONES

Cuando yo nací era pobre, muy pobre, tanto, que no tuve, como la mayoría de la gente de aquella época, un padre y una madre. Nada de eso. Yo no nací como todo el mundo de padre y madre, sino de primo y cuñada.

¡Qué vergüenza pasaba yo en aquella época cuando en el colegio me preguntaban por mis padres! Y yo les contestaba: Schmuckler, que era la única palabra que sabía decir, hasta que tuve uso de razón, cosa que me ocurrió a los 25 años de edad. Luego de cumplir los 25 años aprendí nuevas y bonitas palabras, como: huevo frito, contrabando, huelga, Drácula, contubernio, paralelo 42 y Tito González. ¡Ya había aprendido a hablar correctamente y ya podía comenzar sin desventaja la batalla por la vida y por el petróleo!

 

MI PRIMER ROMANCE

Debo confesar, con los ojos llenos de lágrimas, que mi primer amor fue mi primer amor, y que mi segundo amor fue también mi primer amor, pero menos. Un día, al salir del colegio, fui perseguida por un distinguido caballero. Molesta, le grité:

-¡Usted me confunde, caballero!

-Pero si yo no soy un caballero… -me respondió.

-¡Caramba! Entonces la que se confunde soy yo.

En realidad, yo era la confundida, porque la persona que me perseguía resultó que no era una persona, sino un caballo. ¡Inocente de mi! Yo, que había sido educada severamente de acuerdo con las tradiciones de la época, ignoraba que había dos sexos, masculino y femenino, y que además de personas existían otros seres llamados animales.

-Le aseguro, señorita, que desde que la vi he perdido los estribos -insistía el caballo.

En cuanto llegué a casa conté a mi primo y cuñada las pretensiones del caballo.

-¡Rompe inmediatamente -me ordenó mi primo- ¡En esta casa no habrá más caballo que yo!

Al día siguiente tuve que comunicarle al caballo que mi primo se oponía a nuestras relaciones, y el pobre equino, para calmar las penas, resolvió dedicarse a la política con la esperanza de llegar un día a diputado.

Esta primera aventura amorosa dejó por completo turbada mi mente. ¿De manera que había dos sexos que yo ignoraba? ¿Cómo la Intendencia no tomaba cartas en este asunto? ¿Y de manera que además de hombres y mujeres, había caballos, jirafas y gorilas? Desde entonces una duda espantosa invadía mi alma cuando alguien me seguía por la calle. Yo me preguntaba: “¿Será hombre, será mujer, será caballo, será cucaracha?”.

 

MI SEGUNDO AMOR

Un domingo que regresaba a casa luego de mi habitual paseo por la Recoleta, noté que nuevamente me seguían, a corta distancia.

-¡Fuera, caballo, fuera! -le grité furiosa- ¡Vuelva a su establo!

-Perdón, señorita -me respondió cortésmente, atusándose los bigotes renegridos y quitándose el sombrero-. Yo no soy ningún caballo.

-¡Fuera, vaca! -grité entonces.

-¡Pero yo no soy Aramburu! -me respondió-. Yo no soy ni vaca ni caballo. Yo soy Alfredo Palacios.

¡Desgraciada de mí! ¿Así que además de hombres, mujeres, caballos y jirafas, había otra especie que yo ignoraba que se llamaba Alfredo Palacios? Para saber a qué clase pertenecía ese extraño ser, pregunté con timidez:

-¿Y usted qué es?

-Yo soy socialista -me respondió con voz firme y varonil -.

¿Socialistas? ¿Así que también existen los socialistas? ¿Y qué serían los socialistas? ¿Animales, plantas, minerales? ¿Morderán, contagiarán, picarán? Presa de espanto y a punto de desmayarme, grité:

-¡Fuera, socialista! ¡Déjeme sola!

-¿No desea usted un vaso de agua? -me preguntó Palacios, solícito.

-¿Agua? ¿Agua? ¡Sabe Dios a qué llamará usted agua, demonio!

-Yo llamo agua al agua,

-¡Eso le dirá usted a todas!

Y levantándome las faldas, corrí y corrí hasta llegar a casa, desfalleciente. Confieso que luego me arrepentí. De no haber sido tan ignorante, les aseguro que yo no sería ahora soltera, y Alfredo Palacios no sería habitué de Villa Cariño.

 

Y LOS AÑOS PASARON…

Y así pasaron los años. Yo me recibí de maestra en una escuela normal. Mi vida era por demás monótona: de casa, a la escuela, y de la escuela, a casa. Pero al cabo de muchos, muchos años, cuando ya mi juventud se había marchitado, me ocurrió el suceso más extraordinario de mi existencia.

 

MI ENCUENTRO CON LANDRÚ

Fue una tarde lluviosa y fría, casi al anochecer, del mes de junio. Recuerdo perfectamente que regresaba de la escuela a casa, cuando oí que me chistaban. Me di vuelta y comprobé que el chistido salía de un envoltorio de ropa que estaba en el suelo, en un portal.

-¡Chist! ¡Chist! -me decía-. ¿No podría recoger a un pobre niño que ha sido abandonado por sus padres y sus madres?

Me acerqué y comprobé con horror que el niño no era un niño, sino un hombre con barba y bigote.

-Lo que pasa -me explicó ruborizado- es que he sido abandonado en este portal hace más de cuarenta años.

-¿Y nadie lo ha visto? -le pregunté-. ¿Y nadie ha pasado por acá?

-Sí. Pero yo los chistaba y no me hacían caso. ¡Hace cuarenta y cinco años que vengo chistando a la gente y todos se ríen de mí! -me dijo, mientras una lágrima le resbalaba lentamente por la barba.

-¿Cómo se llama usted? -le interrogué.

-Landrú -me dijo la voz entrecortada por la emoción-. Me llamo Landrú. ¡Compadézcase, por Dios, de este niño adulto abandonado!

Compadecida, tomé a Landrú entre mis brazos, lo llevé a casa y lo adopté como sobrino.

 

HISTORIA ACTUAL

Lo demás es historia actual. Landrú, agradecido por mi ayuda, decidió publicar una revista semanal a la que pondría mi nombre, y alegró mi existencia proporcionándome nuevos sobrinos: me presentó a Del Peral, delgadito pero simpático; a Esther Linares, bajita pero trabajadora; a Elena Kufa, checoslovaca pero picarona; a Sergio Pinto, tímido pero ordenado; a Julio Martín Miró, olvidadizo pero leal; a Rubén Darío Cabello, pachorriento pero tenaz, y a Rafael González Aldaur, vehemente pero comprensivo. Y con la eficaz ayuda de estos nuevos sobrinos, Landrú pudo sacar la revista TÍA VICENTA, con un solo fin: que todos los argentinos, tan desunidos durante estos últimos años, depongan sus enconos, olviden sus diferencias políticas y luchen todos con tenacidad por este objetivo común: que nunca jamás vuelva a inundarse Villa Cariño.

 

UN TEMOR

Pero un hecho concreto me hace temer que toda esta magnífica obra se derrumbe en un futuro próximo: el lento pero progresivo reblandecimiento de Landrú. ¡Basta de consorcios para la explotación del petróleo! ¡Basta de préstamos para desarrollar nuestra industria siderúrgica! Ruego a usted, señor presidente, a quien considero una persona de bien, que todo el capital foráneo que venga a nuestro país se lo utilice únicamente para intensificar la fabricación de la jalea real. Landrú y la patria y se lo agradecerán.

 

Nota publicada en Tía Vicenta 53, año II, del martes 12 de agosto de 1958, cuando se cumplía el primer aniversario de la revista.

 

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2 thoughts on “Mi vida, o la razón de Tía Vicenta, 1958

  1. GENIAL !!!!!!!!!!!!!!.
    Pensar que en estos tiempos, no se necesitaba ir a la universidad para saber escribir como Landrù. Estas carreras de nombres tan sonoros como “ciencias de la comunicaciòn”, no existìan, y la gente se comunicaba igual, y aun mejor que ahora. Alguno sabe de alguien que estudie “semiologìa”, y asì y todo el analisis grafico que hace Landrù y su gente de lo que lo rodea es sencillamente genial. Verdaderamente, la tendencia que hay desde la decada del 60 en mas a complicar las cosas con nombres que no dicen nada, la perdida del sentido del humor sano, y otras tants cuestiones en las que el mundo ha ido en retroceso en forma permanente y sostenida…… preocupan. Preocupan porque es el mundo que les estamos dejando a nuestros hijos y nietos. De que se van a reir ellos, me pregunto. De los bloopers donde hay una perversiòn manifiesta en reirse del sufrimiento de alguien a quien tomaron por gil?.. eso serà el humor por venir?…. Menos mal que todavìa quedamos algunos “nostalgicos”, que extrañamos el humor sano de Tato Bores, del Negro Olmedo, de Fidel Pintos, de Tabare y Meiji, de Oski, del Gordo Porcel, de Javier Portales, donde valian el gesto, la picardìa, ninguna “mala palabra”, ningun insulto….. diriamos “humor sano”. Espero sinceramente, no solo por lo grato que resulta rememorar este humor sano hoy ausente, sino tambièn por el bien de las generaciones que nos suceden (tengo tres nietos de 12, 9 y 7 años), para que dejen de lado el wasapp, y todas esas pavadas que hoy el consumismo irrefrenado lleva a la alienaciòn de los jovenes y los no tan jovenes a encerrarse en un mundo de incomunicaciòn, como lo documentan miles de fotos que se publican a diario. No crean que soy un dinosaurio, que reniega de la tecnologìa. Todo lo contrario, estoy armando una discoteca fabulosa de musica brasilera para mi hijo mayor y mi nuera brasilera que la estoy obteniendo de “la Nube” de donde obtienen sus archivos Spotify, y otros tantos que descaradamente te cobran por informaciòn que està disponible en forma gratuita en Youtube. Muchas veces me he preguntado, si finalmente el Inconciente Coletivo que imaginò Carl Jung allà por fines del siglo XIX, no se estarà viendo materializado en un nombre que todavìa parece màgico y se llama INTERNET.

  2. YA QUE ESTOY COMUNICADO CON GENTE QUE ENTIENDE DEL HUMOR SANO………….. No podràn encontrar en algùn lado las tiras que Tabarè y Meiji, publicaron en Humor bajo el titulo de “Vida Interior”?. Por algùn motivo oculto y secreto, estas tiras nunca aparecieron publicadas, y son verdaderamente geniales. Desconozco si hay algùn tema de “Derechos de autor” impidiendo que esta publicaciòn se lleve a cabo de una vez por todas, o si el Dr. Fernandez Meijide està enojado por algùn motivo y no quiere que se publiquen, o si Tabarè tiene algùn problemas financiero que està bloqueando esta posibilidad…. Si es necesario armamos una colecta, un club de admiradores, organizamos una manifestaciòn frente al ministerio de cultura pidiendo la publicaciòn de las tiras de “Vida Interior”…. Espero que Lombardi se acuerde de Humor, de estas tiras y les tire unos mangos a quien las quiera publicar y por fin podamos disfrutar de las mismas nuevamente. Gracias.

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