Tia Vicenta

Personajes: El detective Cuculiu, 1958

Detective Cuculiu

El caso de la croqueta de carne

El Bebe Bullrich llamó urgentemente a la casa del detective Cuculiu. Transcurrido un cuarto de hora, Cuculiu se hizo presente en el domicilio del doctor Bullrich, acompañado de su inseparable Dr. Watson.

—¿Qué es lo que pasa? —preguntó Cuculiu al dueño de casa. Pero como al hablar se olvidó lamentablemente de abrir la boca, el Bebe Bullrich no entendió nada.

—El detective pregunta qué le ocurre —intervino el doctor Watson.

—¡Qué me han robado una croqueta de carne! —exclamó Bullrich indignadísimo—. Anoche la dejé encima de mi mesa de luz, y esta mañana, al despertarme, ya no estaba.

—¿Sospecha usted de alguien? —preguntó cuculí, esta vez abriendo la boca.

—Sí. Sospecho de Alsogaray. Alsogaray ha de ser el que me robó la croqueta —afirmó Bullrich con energía.

—¿Alsogaray estuvo en esta casa de visita anoche? —preguntó el sagaz detective, mientras encendía su pipa.

—No, no estuvo —respondió Bullrich.

—¿Y entonces por qué sospecha de él?

—No sé, no sé —murmuró pensativo Bullrich—. Intuición de mujer.

—¡Pero si usted es hombre! —exclamó Cucucliu.

—Bueno. Entonces intuición de hombre.

—¡Basta! —gritó Cuculiu dando un puñetazo sobre el cráneo del doctor Watson—. ¡Que venga inmediatamente todo el personal de servicio! ¡En todos los casos el autor del delito siempre es el mayordomo!

—Pero yo no tengo mayordomo —explicó el Bebe Bullrich—. Tengo trece niñeras. Una para cada hijo.

—¡Que vengan de inmediato las niñeras!

Una vez que se presentaron ante el detective, Cuculí preguntó:

—¿Quién de ustedes robó anoche una croqueta de carne?

Nadie respondió.

—¿Quién de ustedes robó una croqueta de carne? —interrogó nuevamente casi a alaridos.

Silencio absoluto.

—¡Esta bien! ¡Ya verás lo que hago! —dijo amenazadoramente dirigiéndose al teléfono—. ¿Quieren que llame a Cuaranta?

—¡No, por Dios! ¡A Cuaranta no! —suplicó una niñera con voz de hombre, arrojándose desesperada al suelo—. ¡Fui yo! ¡Fui yo! ¡Perdón!

—¿Usted? ¡Pero si usted no es niñera de mis hijos! —exclamó Bullrich—. ¿Se puede saber quién es usted?

—Yo soy el jefe del Partido Cívico Independiente —respondió la falsa niñera bajando los ojos.

—¡Alsogaray! —exclamó Bullrich—. ¡Alvaro Alsogaray! ¡Ya lo sospechaba! ¡Ya lo sospechaba!

—¡Sírvase acompañarme!ordenó Cuculí, mientras le ponía las esposas a Alsogaray.

—¿Va a meterme preso, señor detective?— preguntó temeroso el jefe del Partido Cívico Independiente.

—No. Pero le voy a dar un castigo mucho peor. Tendrá que escribir cien veces: “Muera la Standard Oil”.

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Dibujo y texto de Landrú publicado en la página 9 de la revista Tía Vicenta (Año 2 – Número 27) el martes 11 de febrero de 1958.

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