Tia Vicenta

Reglamento general de domingos, 1960

Reglamento general de domingos

Artículo 1. -El domingo es el día de descanso. Ello no significa que esté prohibido desarrollar alguna de las siguientes actividades:

a) Puntear el jardín y/o regarlo, mientras la patrona comenta animadamente con sus vecinas la creciente suba de los precios y las mentiras del señor ministro de Economía e interino de Trabajo;

b) Pintar la cocina, que está hecha un asco;

c) Hacer una conexión con un cable de la calle, a ver si así uno ahorra un poco de electricidad;

d) Llevar a la señora y los nenes a un cine céntrico, aprovechando los comodísimos medios de transporte con que cuenta nuestra querida ciudad, y las sensibles rebajas que, de un tiempo a esta parte, se observan en el valor de las localidades;

e) Salir de picnic con la familia mencionada en el inciso anterior, llevando, además, a los suegros, a los cuñados y cuñadas y al festejante de una cuñadita, para que ayuden con los chicos;

f) Concurrir a Villa Cariño, en cumplimento de pactos preexistentes, o utilizar, a los mismos efectos, un paredón de reconocido prestigio, cuidando, en este último caso, de que no le pinten en la espalda “Vote por el país” o “Vote P.S.D”, o, si mal no viene, una cruz svástica de regulares dimensiones.

 

Art. 2. -El domingo puede ser:

a) Domingo, propiamente dicho;

b) Juan Domingo;

c) Juan Domingo siete, que caerá el 15 de septiembre, fecha en que se festejará el acontecimiento que es del dominio público, hasta que se conozcan los resultados de las elecciones del 27 de marzo.

 

Art. 3 -Las personas bien se abstendrán de usar traje azul los domingos, a fin de que no se les confunda con las personas mal.

 

Art. 4 -Toda vez que un primer mandatario norteamericano visitará a un primer mandatario argentino, y entre los dos decidieran tirarse una cana al aire en Bariloche, el primer mandatario norteamericano, llegado el el domingo, se irá a pescar truchas, y el primer mandatario argentino se irá a oír misa, para no quedar mal con las autoridades eclesiásticas. Acto seguido, firmarán la histórica “Declaración de Bariloche”, conteniendo los puntos que a continuación se indican, de honda gravitación en el promisorio futuro del Continente Americano:

Punto 1º: Bla – bla – bla.

Punto 2º: Ble – ble – ble.

Punto 3º: Bli – bli – bli.

Punto 4º: Blo – blo – blo.

Punto 5º: Blu – blu – blu.

Sin perjuicio de las conclusiones precedentes, dicha Declaración será susceptible de las variantes bla – blu – bli, ble – blo – ble, blo – bli – blu, etcétera, conforma al juicio de los pertinentes departamentos técnicos y a las exigencias de la guerra fría, incluidas las bases necesarias para la mejor defensa del hemisferio.

 

Art. 5 -Con el objeto de demostrar a la Gran Democracia del Norte el espíritu de colaboración que anima al pueblo todo de la República y la adhesión de éste a los principios rectores de la libertad, el día domingo de cada semana se llamará “domingo norteamericano”. Entre la hora 0 y las 24 de dicho día no se podrá quemar ninguna bandera de ese país.

 

Art. 6 -Por el Ministerio de Relaciones Exteriores se explicará al Gobierno de Su Majestad Británica que el hecho de que el sábado inglés sea solo medio día, no obedece en modo alguno al propósito de menoscabar al pueblo y autoridades del Imperio, sino que las cosas se encontraba así cuando asumió la Presidencia el Dr. Frondizi, pero que se hará todo lo posible para lograr la ansiada equiparación.

 

Art. 7 -Cuando un mes tuviere cinco domingos, recibirá el nombre de “mes domingorena”. Cuando tuviere seis domingos, se denominará “mes y medio”.

 

Art. 8 -Ningún habitante de la Nación podrá ser detenido en día domingo a raíz o con ocasión de sus opiniones políticas, sociales o económicas. En caso de serlo, el domingo en que se produjere la detención se llamará “domingo de derecho”.

 

Art. 9 -Nadie está obligado a comer tallarines los primeros y terceros domingos, y ravioles los segundos y cuartos domingos de cada mes, salvo que sean amasados por la patrona. En este último caso, el marido damnificado no podrá interponer la acción de divorcio, ni abandonar el hogar, ni armar un escándalo de padre y señor mío, pero podrá apartar dignamente el plato, musitando, con los ojos bajos: “Estoy hasta aquí de la culinaria”.

 

Art. 10 -El Dr. Frondizi no concurrirá a la Casa de Gobierno los días domingos, salvo que se produzca un planteo militar en vísperas de elecciones, o luego de conocerse el número de los votos en blanco, lo cual no es muy difícil, si hemos de creer al SITV (Servicio de Informaciones de Tía Vicenta).

 

Art. 11 -Siempre que las circunstancias lo permitan, el señor Alsogaray aprovechará el día para tener un tete-a-tete con el doctor Frondizi en la quinta de Olivos. A requerimiento de los periodistas, el señor Alsogaray proporcionará, al salir de la residencia, la siguiente información:

a) Que no piensa renunciar;

b) Que no es cierto que el azúcar subirá a 28 pesos, sino a 27.50;

c) Que no, que no va a renunciar;

d) Que, prácticamente, no existe en la República ningún conflicto gremial;

e) Que el Excmo. Señor Presidente le ha reiterado su confianza;

f) Que han disminuido las divisas y aumentado el circulante, pero que eso no es nada, porque ¿qué más quiere la gente que tener más circulante?;

g) Que, de todas maneras, no va a renunciar, mientras no se lo pida el Presidente;

h) Que sí, señor, que el horario de administración pública será de 8 a 20, a ver si así se van todos de una vez;

i) Que ya verán que no renuncia nada, agregando: “Se lo juro, que me caiga muerto”.

 

Art. 12 -Desígnase con el nombre de “domingos fiambres” a los domingos en que no ocurran:

a) Diez eventos de trágico fin (incluido un septuagenario que, arrollado por un equino, deja su vida en la calzada);

b) Tres bombas de alto poder explosivo;

c) Un discurso del doctor Palacios, exigiendo la entrega del poder a la Corte;

d) Un vibrante editorial sobre la libertad de prensa en la Arabia Saudita;

e) Otro editorial sobre el “Dogma Socialista” y el ideario de Mayo en función de los peligros que entrañan las aguas estancadas en Villa Ballester.

 

Art. 13 -Prohíbese a los aparatos mecánicos (teléfonos, radios, receptores de televisión, planchas, cocinas eléctricas, heladeras, etcétera) descomponerse en día domingo, pudiendo hacerlo el sábado a la tarde, que para el caso es igual, porque los obreros están imposibles.

 

Art. 14 -De forma.

 

 

Publicado el sábado 19 de marzo de 1960 en Tía Vicenta 137, ano IV.

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